Album Familiar
2023/26
Album Familiar
2023/26
Donde se prende el fuego
2025
Donde se prende el fuego
2025
Instante Eterno
Instante Eterno
Suspiro de lo invisible
Suspiro de lo invisible
El viento que solpla, es otro este año?
El viento que solpla, es otro este año?
Paisaje Interior
Paisaje Interior
s/t
s/t
Paraíso II
Paraíso II
Retratos de Sudamérica
Retratos de Sudamérica
Paraiso I
2006
Paraiso I
2006
Desde adentro
Description from Valeria Gonzalez
Descripción +
Las fotografías de Maru Tombacco revierten los hábitos de la mirada. Estamos acostumbrados a percibir objetos que nos rodean como entidades separadas y distintas. La artista rompe esa distancia protectora y se mete con la cámara en las entrañas de las cosas. Construye un mundo extraño en el que los objetos cobran el dominio sobre aquellos que nos miran.
Tombacco revierte la lógica del dispositivo fotográfico. O, mejor dicho, la estalla. Si la imagen era un espejo que confirmaba nuestra identidad como sujetos, este espejo ha sido roto en pedazos. La artista imagina un mundo lleno de ojos potenciales que nos espían desde los rincones, tomando ambiguos e inquietantes los momentos más simples de nuestra existencia cotidiana. Los escenarios conocidos se vuelven vertiginosos y confusos.
Walter Benjamin, en los años 30, comparó la fotografía a la cirugía y al psicoanálisis, por su capacidad, no de imitar la superficie de las cosas, sino de penetrar más allá de los límites de la visión humana. Las imágenes fotográficas son opacas como el movimiento de nuestros órganos, como la lógica misteriosa del inconsciente. No nos muestran ninguna evidencia: requieren de nuestra atenta interpretación. Maru Tombacco expone el reverso oculto de la objetividad humana.
Evidentemente hay humor en estos artificios, pero la risa que provocan es incómoda, porque sacude todo lo que es familiar a nuestra vida. Las imágenes no reproducen lo visible, dibujan insidiosamente los límites de nuestro pensamiento.
From within
Description from Valeria Gonzalez
Description +
Maru Tombacco’s photographs overturn the habits of looking. We are accustomed to perceiving the objects around us as separate, distinct entities. The artist breaks through that protective distance and enters the innards of things with her camera. She creates a strange world in which objects take command over those who look at them.
Tombacco reverses the logic of the photographic device—or, rather, shatters it. If the image was a mirror that confirmed our identity as subjects, that mirror has now been broken into pieces. The artist imagines a world full of potential eyes spying on us from the corners, making the simplest moments of our everyday existence ambiguous and unsettling. Familiar settings become dizzying and confusing.
In the 1930s, Walter Benjamin compared photography to surgery and psychoanalysis because of its ability not to imitate the surface of things, but to penetrate beyond the limits of human vision. Photographic images are opaque like the movement of our organs, like the mysterious logic of the unconscious. They show us no clear evidence; they require our careful interpretation. Maru Tombacco reveals the hidden reverse side of human objectivity.
There is clearly humor in these artifice, but the laughter they provoke is uneasy, because it unsettles everything familiar in our lives. The images do not reproduce what is visible; they insidiously sketch the limits of our thought.